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jueves, 21 de noviembre de 2013

Guía de supervivencia e #identidad de un nicaragüense en un concierto.

Descubrimiento.


    No importa si fue en la radio, en la tele o en internet.  El simple hecho de saber que ESE artista viene, es suficiente para que el cerebro postee automáticamente en todas tus redes sociales lo siguiente:

    ¡¡VIENE xxxxxxxxxx!!

    Eso incluye la erizada de pelos en el brazo y el amigo que no lo cree.


     Pero... ¿Con quién voy?

    Esta parte es E-L-E-M-E-N-T-A-L.

    ¿Por qué? Pues porque es obvio que no querés ir solo, ni a cuidar borrachos, ni a que te coyoteen, ni nada de eso.



    Generalmente las personas (o al menos yo) tienen a los que yo nombro como “Broderes de conciertos”. Son los que no se ponen hasta el mico si vos no lo hacés, te invitan a un par de vichas, y en el peor de los casos, te dan ride o posada.

    ¿¿ Y LA JAÑA??

    Ay, ay.

    A continuación voy a hablar por la mayoría de hombres nicaragüenses…
    ¡NO NOS GUSTA LLEVAR JAÑAS A LOS CONCIERTOS!

    También hay veces en las que acuerdan que cada uno va a ir con sus broderes, pero eso significa estar "choteándola" con "el ojo del culo" todo el concierto.

     Dinero. (No aplica para chavalos chineados ni para adultos jóvenes con buen pegue)

      La vida y mi cartera siempre me pone en la incómoda y frustrante posición de comprar mi entrada el mismo día, o un poquiiiito antes, porque casualmente siempre que viene alguien bueno, jamás tengo billete (ni cuando no vienen. Soy palmado).

      La verdad es que siempre me toca mendigarla con algún familiar.

      Hay que obviar el hecho de que aparte de gastar en la entrada, tenés que tener para pagar lo que vas a tomar, tus respectivas yerbas aromáticas o lo que sea, pero nunca tenés que andar Palmolive. 

      Llegó el día.

        Uff.

        No hay nada con saber que por fin, hoy, es el concierto.

        Desde que te despertás hablas con tus “Broderes de conciertos” para ver si todo sigue en pie.

        Desde las 7/7:30 que entrás al colegio/pegue/universidad, no dejás de pensar en lo que podría llegar a pasar en la noche.

        En lo personal, yo soy de los que fantasean con lo que podría pasar esa noche. Que me suben al escenario a cantar una rola o agarrar con ESA chavala (lol).

        El concierto.
          La verdad es que aquí no tengo mucho de qué hablar.

          Ves cómo se va llenando poco a poco, esperás a que las bandas invitadas terminen de tocar, te tirás unas (o muchas) vichas, hasta que toca el tipo.

          Nunca falta la turqueadera. Nunca, nunca, jamás.

          Cuando termina, siempre tenés aquel sentimiento de que no fue suficiente, pero supongo que es normal. O bien podés terminar hasta el culo en “estado play” desde que salís hasta que llegás a tu casa. 

          El día siguiente.

            Te levantás de goma o tranquilo pensando en cómo estuvo anoche.

            Hacés tu rutina mañanera de lo más normal, pero recordando lo de anoche. 
            Tenés constantes flashbacks del concierto y la nostalgia te corroe.

            Ley: revisar Instagram, Twitter y Facebook para ver “qué nota” con las fotos que te tomaron.

            También estás pendiente de las páginas que suben fotos sólo para ver si salís en alguna.
            Hablás con tus broderes, agregás a la chavala que conociste y ese tipo de cosas.

            Se te puede ir el día haciendo mandados, tuiteando, o simplemente huevoneando, pero al final del día vas a recordarlo (el concierto).

            10 consejos (explicados con GIF) para pasarla bien en conciertos.


            Comentario:

            A pesar de que aquí dé una serie de consejos, no significa que tengan que tomarlos, porque al final lo único que importa es disfrutar a como nosotros nos gusta. En Nicaragua nos gusta el bacanal, y cada quien tiene su identidad bacanalera. 



            Gracias y adiós.


            1 comentarios:

            Luies lopez dijo...

            jaja, deaverga loco

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